molinero, que acepta el trato. Pero, ¿qué quiere a cambio? Algo que está en pie detrás del molino. El molinero supone que el diablo se refiere al viejo árbol que se alza detrás del molino, algo bastante inútil y, sin duda, un precio insignificante a cambio de una mejora tan importante en su vida.
De modo que el diablo, aprovechando sus conocimientos de mecánica, conecta la muela a una rueda hidráulica para que el río que corre junto al molino haga girar la muela sin ningún esfuerzo. Ahora el molino ha aumentado su capacidad y es verdad que funciona sin esfuerzo y que produce mucha más harina que antes. El molinero está encantado; su esposa se encarga de los nuevos ingresos que genera el molino y él está averiguando a qué puede dedicar el tiempo que le queda libre.
El molinero está tan satisfecho con su nueva vida que, convenientemente, se olvida de que tiene que dar algo a cambio; de modo que queda muy sorprendido cuando, al cabo de cierto tiempo, se le vuelve a pre¬sentar el diablo reclamándole el pago. El molinero, acompañado del diablo, se dirige hacia el viejo árbol que está detrás del molino pero se espanta al compro¬bar que está allí su hija de pie y que ella es el precio que el diablo le exige. El molinero se aflige mucho pero no está dispuesto a renunciar al molino, ahora que ha prosperado tanto, de modo que entrega su hija al diablo. Éste le corta las manos y se las lleva.
Durante algún tiempo, la doncella sin manos está conforme con su situación y no se queja. Después de todo, ahora disponen del dinero suficiente para tener criados y ella no tiene que hacer nada para lo cual necesite las manos. Cuando la hija se queja de que no puede hacer nada, la madre le responde que no hace falta que haga nada.
La vida familiar prosigue pero la hija se siente cada vez más triste, aislada y angustiada. Al final empieza a llorar sin parar. Entonces ocurre algo maravilloso: aflora la sabiduría innata de la hija, tan profunda que nadie se la puede quitar, y le receta la cura concreta para su feminidad herida: tiene que ir sola al bosque.
La doncella sin manos va al bosque y espera. Allí encuentra alivio inmediato pero tiene hambre y, al no tener manos, no puede hacer nada. Encuentra un jardín que es el jardín del rey. Para llegar al jardín tiene que atravesar una ciénaga. No es fácil pasar y muchos murieron de desesperación al intentarlo. La doncella logra resistir y, con la ayuda de un ángel venido del cielo, entra en el jardín del rey.
En el jardín hay un peral, que el rey tiene en mucha estima, y todas las peras llevan una etiqueta con un número. La doncella, a pesar de todo, logra comer una de las peras. Come una pera al día y así logra sobrevivir.
Pero el jardinero del rey se da cuenta de que cada día desaparece una pera y se lo cuenta al rey. El monarca, que es hombre amable y justo, se oculta junto con el jardinero para averiguar lo que sucede con sus apreciadas peras. Ambos se conmueven al ver a la doncella sin manos que llega a primera hora de la mañana para comer su pera del día; el rey inmediatamente queda prendado de ella.
El rey se lleva a palacio a la doncella y la convierte en reina. Ella le suplica que no puede ser reina si no tiene manos. Pero él la tranquiliza diciendo que le darán todo hecho y que no le hacen falta las manos. Si bien es cierto que no le hace falta trabajar porque tiene criados a su servicio, hay ciertas tareas graciosas y femeninas que corresponden a una reina y no se pueden realizar sin manos. De modo que el rey convoca a sus magos y les ordena que preparen unas manos de plata para añadir a los brazos cortados; y así se presenta la nueva reina a la corte con sus manos de plata. Todos están encantados con ella y en todo el reino no se habla más que de sus manos de plata.
Finalmente la reina tiene un bebé y, con todos los criados que se ocupan de él, todo va bien. Pero un buen día la reina se pone a llorar y no puede contener las lágrimas. Quiere ocuparse de su propio hijo con sus propias manos. Ejerce su sabiduría femenina, el instinto que tienen todas las mujeres, y lleva a su hijo a la soledad de bosque.
Estando en el bosque, ocurre que el bebé cae al agua y corre el riesgo de ahogarse si no le rescatan de inmediato. La reina llama a sus criados para que la ayuden pero allí no hay ningún criado. Entonces, en un instante sublime de energía, hunde las manos de plata inútiles en el agua y rescata al bebé. Cuando saca al bebé del agua, ha ocurrido el milagro: ¡el bebé está sano y salvo, y sus manos han vuelto a ser de carne y hueso!
Ficha Técnica del Libro
Título: El Rey Pescador y la Doncella sin manos (Comprender el sufrimiento humano a través de los mitos)
Autor: Robert A. Johnson
Traducción: Marta I. Guastavino
Editorial: Ediciones Obelisco
Colección: Psicología y Autoayuda
Lugar de edición: Barcelona, España
Año de edición: 1994 (Primera edición en castellano por Obelisco; cuenta con múltiples reediciones)
Formato: Rústica con solapas, 21 x 13,5 cm.
Páginas: 136 páginas
Títulos originales: The Fisher King: Understanding the Wounded Feeling Function / The Handless Maiden: The Wounded Feminine (Publicados originalmente por HarperCollins en 1993)
💡 Este volumen que editó Obelisco es súper especial porque une dos ensayos independientes del autor en un solo libro. Además, la traducción al castellano fue realizada por Marta I. Guastavino, una traductora de enorme prestigio y súper reconocida en el ambiente de la psicología y la literatura por verter al español las obras más complejas de autores del ámbito analítico.

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